Teléfono:
(314)392 9165
Dirección:
Calle 30A Sur 9-12

A veces, los proyectos más gratificantes son aquellos que empiezan con una llamada que acelera el pulso. Eran las 4 de la tarde de un martes cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea, un reto mayúsculo: diseñar y producir, en tiempo récord, dos stands de alto impacto para dos gigantes del cuidado personal, Eucerin y Mexana. ¿El escenario? La espectacular Media Maratón del Mar en Cartagena.
En Du-Arte, la palabra “imposible” no está en nuestro vocabulario, pero sabíamos que este proyecto pondría a prueba cada fibra de nuestra experiencia. Aceptar significaba embarcarnos en una carrera contra el reloj, una donde nuestra meta no estaba marcada por kilómetros, sino por la perfección en cada detalle y la satisfacción total de nuestros clientes. Dijimos que sí.
El taller se convirtió en un hervidero de creatividad y trabajo febril. Diego, nuestro diseñador, traducía las visiones de las marcas en renders que parecían cobrar vida, mientras Jeisson y el equipo de producción cortaban, ensamblaban y daban forma a la madera y el acrílico con una precisión de cirujano. Cada estructura fue pensada no solo para ser visualmente atractiva, sino para soportar la brisa y el calor de Cartagena, para ser un oasis de marca en medio de la energía vibrante de miles de corredores.
El verdadero reto, sin embargo, no estaba en la creación, sino en la logística. Mover dos stands de gran formato, con piezas delicadas y personalizadas, desde nuestra base en la fría sabana de Bogotá hasta el calor del Caribe es, en sí mismo, una maratón. No se trata solo de cargar un camión; se trata de planificar una ruta de más de 1.000 kilómetros a través de la compleja geografía colombiana, asegurando cada panel y cada vitrina como si fuera una joya.
Recuerdo perfectamente la noche antes del envío. Mientras el camión se cargaba bajo las luces del taller, la tensión era palpable. Cada pieza embalada llevaba consigo horas de trabajo y las altas expectativas de nuestros clientes. El viaje comenzó, y con él, nuestro seguimiento constante, monitoreando el avance kilómetro a kilómetro, sabiendo que cualquier retraso en la vía podría significar un fracaso en la línea de meta.
Llegamos a Cartagena 48 horas antes del evento. El sol del Caribe nos recibió con una humedad que se sentía en el aire, un recordatorio de que el tiempo corría. El montaje comenzó de inmediato. El reto era mayúsculo: levantar dos estructuras impecables que sirvieran como punto de encuentro y experiencia para los atletas que se preparaban para la Media Maratón. El cansancio del viaje desapareció, reemplazado por la adrenalina de ver cómo las piezas finalmente encajaban, cómo los diseños que semanas atrás eran solo una imagen en una pantalla, ahora se erigían imponentes frente al mar.
El día del evento, con los primeros rayos de sol iluminando la ciudad amurallada, nuestros stands brillaban. Los espacios para Eucerin y Mexana no eran solo puntos de venta; eran centros de experiencia. Los corredores se acercaban, interactuaban con las marcas y nos felicitaban por el diseño. Ver la satisfacción en el rostro de nuestros clientes y el impacto real que estábamos generando fue nuestra medalla de oro. Habíamos cumplido.
Pero la historia no terminó en Cartagena.
El éxito fue tan rotundo y el diseño tan versátil y memorable, que lo que nació como un proyecto para un solo evento se convirtió en una gira nacional. Unas semanas después, recibimos otra llamada. Esta vez, el destino era la montañosa capital de Antioquia. Los mismos stands que habían sentido la brisa del mar ahora se preparaban para ser el centro de atención en la Media Maratón de Medellín. Desmontamos, empacamos y emprendimos un nuevo viaje, esta vez con la confianza de que nuestras creaciones estaban hechas para durar y para viajar.
El impacto se replicó. Y como si el destino quisiera seguir poniendo a prueba nuestra capacidad logística, el cierre de oro fue en casa. El reto final: la icónica Media Maratón de Bogotá. Ver esos mismos stands, que habíamos diseñado y construido con tanto esmero, brillar en el evento de atletismo más importante de nuestro país, fue la culminación de un viaje increíble.
Este proyecto fue mucho más que un trabajo; fue una demostración de lo que somos en Du-Arte. Somos un equipo que no le teme a los retos logísticos ni a los tiempos récord. Somos artesanos, estrategas y, sobre todo, cumplidores incansables. Porque al final, cada proyecto es como una carrera de larga distancia: requiere preparación, resistencia y una voluntad inquebrantable para cruzar la meta, sin importar los obstáculos en el camino. Y nosotros siempre, siempre llegamos.